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| Un mercante con contenedores de fuel de SEMAT, a la salida de Lleida. Archivo Antoni Nebot. |
Queridos lectores:
En la entrada anterior, expliqué la constitución de la empresa ENHER y la construcción de la fábrica de cemento de Xerallo para proveerse de esta materia prima para la construcción de las presas de la cuenca del Noguera Ribagorzana, primero, y del Valle de Boí (Pallars Jussà) y del Ebro.
Una de las primeras consecuencias indeseables del funcionamiento de la fábrica fue la contaminación que produjo en sus alrededores, tanto por los gases de la combustión del horno como por las emisiones de polvo, lo que obligó a realizar extensivas revisiones de salud a los empleados y desplazar a sus hijos e hijas a unas residencias infantiles en Tarragona mientras se instalaba un electrofiltro en la chimenea del horno. Por otra parte, el transporte del carbón desde las minas de Malpàs hasta la fábrica se realizaba mediante un cable aéreo, cuya capacidad era reducida. Por último, la producción del horno era insuficiente para acometer los proyectos que había formulado la empresa.





